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Etanol para el postcastrismo

JORGE SALAZAR-CARRILLO

Por segundo año consecutivo Cuba producirá sólo 1.3 millones de toneladas métricas (tm) de azúcar y exportará 600,000 tm netas, ya que tendrá que importar la mayor cantidad del dulce en su historia para cumplir compromisos perentorios. Ya en la zafra del 1907 Cuba produjo casi 1.5 millones de tm. Y las exportaciones netas fueron de 811,000 tm al comenzar la república en 1902. Todo ello con una población que representaba alrededor del 15 por ciento de la actual.

Este desplome ha afectado grandemente la economía de la isla, a pesar de que las mañosas estadísticas que publican las agencias de la Organización de Naciones Unidas no lo reflejen así, ya que tienen que aceptar las que les envían sus jefes (los países miembros). Por supuesto, los medios noticiosos se hacen eco de las mismas. El sector azucarero siempre representó, al menos, el 25 por ciento de la economía cubana, habiendo llegado a casi el 35 por ciento en el periodo especial de los subsidios marshallianos del bloque soviético. ¿Quién pudiera creer, sin anteojos de colores, que una contracción de alrededor del 80 por ciento en este complejo productivo en los últimos 15 años, y alrededor de 60 por ciento en los postreros 5, no haya hecho caer pari passu el producto interno bruto (PIB) de Cuba?

El PIB mide la producción, y hay que acompañarlo con cifras de cantidad. Citemos algunas. El área plantada se ha reducido a casi la mitad desde 1991. Algo más ha bajado el rendimiento de caña por hectárea. La yerba mala cubre más del 15 por ciento del área cultivada. El transporte de la caña está en crisis, con las importaciones de petróleo habiéndose reducido a la mitad, lo que también ha afectado las operaciones en campo y central. (El suplemento soviético era tan grande, que durante algunos años en la década de 1980, Cuba exportó más petróleo que azúcar, en términos de valor.) Las labores de limpieza, mantenimiento y reparación se han reducido drásticamente por falta de piezas de repuesto. Y el rendimiento de azúcar por caña molida descendió un 25 por ciento.

Pero el efecto multiplicador socioeconómico del sector azucarero es aún mayor. Existen centrales en más del 70 por ciento de los municipios en la isla. Los mismos representan la tercera parte de la capacidad industrial cubana. El extenso sistema de transporte por ferrocarril y terminales marítimas cubanas, estaban estrechamente ligadas a la exportación de azúcar. Cerca de medio millón de trabajadores cumplían sus tareas en este complejo agroindustrial. Y en el se apoyaban los sistemas financieros, comerciales, distributivos y de servicios educacionales, medicinales y sociales de Cuba, etc. ¿Quién pudiera creer que el níquel y el turismo, concentrados en escasos y alejados polos, y con su actividad estancada, pudieran compensar por la extensa debacle azucarera?

Sin embargo hay esperanza para los productores azucareros cubanos y para el país. En 1994 la firma Archer Daniels Midland (ADM) visitó Cuba y propuso la conversión de gran parte de la producción cubana, entonces de cuatro millones de tm de azúcar crudo, a la generación de etanol. En esa época los precios del petróleo estaban mucho más bajos y había dudas sobre si el producto sería competitivo. En un artículo que publicáramos en este diario hace algunos años dijimos que la competitividad del mismo suponía un precio de al menos $40 el barril de crudo. ADM basaba sus cálculos más favorables en los precios del etanol en California, que ha mantenido los mayores niveles de protección al medio ambiente en los Estados Unidos, y que podría importar a través de México, aprovechando el tratado de libre comercio que recién habían firmado estos dos paises. Este esquema fracasó por la Ley Helms-Burton.

Pero en la Cuba de libre empresa del futuro, la única que haría asequible un crecimiento económico, el etanol llegaría a Estados Unidos directamente sin pagar tarifas aduaneras por las preferencias a los países del Caribe, que están muy lejos de cubrir sus cuotas. Y a muy bajos precios CIF en puerto norteamericano, porque la conversión es más barata que la maicera, y el costo de transporte muy competitivo. Esto ayudaría también a resolver los cuellos de botella que tiene actualmente Cuba en su producción de azúcar, que por su grado de mecanización y largura necesita del carburante (que ya allí se utilizaba como combustible de automóvil al nivel de la Primera Guerra Mundial). Por otro lado, los brasileros nos han mostrado cómo flexibilizar la producción de azúcar versus etanol, dependiendo de los precios relativos. Cuando el precio del dulce sube relativamente (como ahora que el valor de la tm está prácticamente parejo con el del petróleo), los centrales podrían producir más azúcar y menos etanol. Y viceversa.


 

 
   

 

 

 

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Last Updated: Sunday, February 24, 2008 11:20 PM